No... no desde la contingencia...
He pensado en ti todo este tiempo... si, te recuerdo a cada instante, te recuerdo cada vez que puedo... como si fuese una especie de ritual secreto... como si fuera la paga a todos esos dias en que te preocupaste de mi, en los que me enseñaste. Si me acuerdo de ti, un viejo amoroso y desaliñado, desgastado por los años... desgastado por las madrugadas entregadas en el amable sacrifio de vernos todos los dias... nos amaste, como nosotros tambien te amamos... te amamos desde la lejania todavia, cuando tu cuerpo se resume a un poco de cenizas benditas... cuando tu espiritu se aloja en tu sala y en el frontis de nuestro departamento... cuando tu espiritu se aloja en nuestras obras, en nuestro trabajo, en nuestras vidas... te recuerdo y nunca te he olvidado, aunque ya hayan pasado muchos dias y largos meses... aunque tus clases se hayan suspendido hace mucho tiempo... te recuerdo y nunca te olvido, por que los colores de mi pieza y de mi vida tienen tu nombre... por que los lapices han recobrado su fuerza desde que tu te has ido, cobrando tu escencia, cobrando tu nombre, cobrando tu vida consumida por un horrible cancer... te recuerdo y nunca te olvido, como si el frio de tu mano se hubiese quedado eternamente en las mias, como si tus ultimas palabras se hubiesen quedado gravadas en mis oidos, como si tu imagen dulce y veterana se huiese quedado tatuada en mi retina... te recuerdo y nunca te olvido, como si tu vida se resumiera solo a nuestro agradecimiento... no solo cumpliste tu deber mi viejito mio, sino que lo hiciste de una forma netamente sublime... eres un ser divino, bajado del cielo y vuelto a retomar su rumbo... "Por que el hombre de la hora ha hecho su ultima reverencia"...
